Esta mañana me preguntaba un amigo, profesor de secundaria, qué me parece la posibilidad de ofrecer orientación y mediación familiar en los colegios. La respuesta, para mí, es clara: ¡me parece muy conveniente!

La orientación familiar es una ayuda para adelantarse y prevenir las dificultades. Se puede concretar en conferencias, cursos, sesiones de formación para ayudar a los padres a educar en las distintas etapas del crecimiento de sus hijos. Y, también, para fortalecer su relación de pareja. Pero la orientación familiar tiene un sentido complementario al anterior: si a partir de lo que se explica en una sesión de formación nos surgen dudas o vemos que estamos ante una situación que puede derivar en dificultades serias, una consulta con el orientador nos ayudará a manejar esa situación que puede llegar a conflicto si no se corrige (problemas de comportamiento, dificultades de relación en pareja, en familia o con iguales) a través de consejos y pautas específicos.

Cuando la dificultad ya ha surgido, la mediación es una herramienta para la resolución de conflictos tanto si el conflicto se produce entre los padres y sus hijos (porque estas dificultades con los hijos pueden repercutir negativamente en la relación de pareja) como para solucionar los conflictos entre los padres, que repercuten negativamente en sus hijos si no se resuelven.

Y ¿por qué ofrecer esta ayuda desde los colegios? Porque hay que acercar las ayudas a los lugares en los que las familias tienen su vida; y porque la orientación familiar es un complemento a la orientación escolar. Los profesores son un radar privilegiado para detectar si en una familia hay problemas. Hay dificultades que se detectan en el aula y tienen origen en el aula/centro pero también hay dificultades que se detectan en el aula y tienen origen en la familia. En ambos casos, creo que el trabajo conjunto de profesores, orientadores escolares y orientadores familiares es la mejor ayuda para sostener a la familia que pasa por un momento de dificultad; proponer una solución individualizada para el caso concreto y acompañar en la aplicación de esa solución; sostener a cada uno de los miembros de la familia e implicar a todos los que tienen relación con la familia en su fortalecimiento.

Porque ayudar a que una familia mejore es ayudar a cada uno de los alumnos y hacer realidad que cada una de las personas que están cerca de nosotros son importantes.