Etiqueta: sentimiento

Soportar al cónyuge

Desde hace años, siempre que escucho decir que en el matrimonio se trata de “soportar al otro”, me rebelo. Porque el matrimonio no va de soportar, va de querer. Y “soportar” me suena muy negativo, me suena a carga indeseada, a algo que te aplasta y no te puedes quitar de encima, “tú aguanta” aunque no te guste lo que aguantas. O, mejor dicho, a quien aguantas.

 

Pero desde hace una semana he tenido que replantearme las cosas. Leo un artículo de Enrique García-Máiquez (http://www.diariodecadiz.es/opinion/articulos/hermosa-palabra_0_1186981801.amp.html) y me encuentro esto: “soportar, esta bella palabra. Bellísima, y yo no lo sabía”. Y ¡yo tampoco lo sabía! Pero ciertamente Enrique tiene razón cuando dice que “»soportar» debe de ser dar apoyo, sostener, elevar”. Visto así, no me queda más remedio que rendirme y reconocer que estoy equivocada: sin duda, mi marido me soporta porque me apoya, sostiene y eleva. Y espero que él pueda decir lo mismo. Así que el amor conyugal también es soportar,  y yo no lo sabía; creo que nunca me he alegrado tanto de estar equivocada.

Evangelización ¿emocional?

La amistad, como todas las relaciones personales, suele comenzar por la atracción: conoces a una persona y surge una emoción, un sentimiento; te fijas en esa persona, te das cuenta de que existe y no te deja indiferente, te resulta una persona atractiva.

Ahora bien, esa atracción es un primer paso; para que haya una auténtica relación hay que dedicar tiempo para conocer al otro. Y en el trato personal aprendemos a integrar sentimientos y emociones con razón y voluntad. Habrá momentos en que prima el sentimiento y todo resulta fácil. Pero habrá también momentos en que la relación se hace más difícil y el sentimiento no es tan intenso; es el momento en el que razón y voluntad dan un paso al frente para mantener esa amistad que hemos elegido. De este modo, una relación madura no depende del estado de ánimo, de por sí cambiante.

Es muy importante tener claro que una relación no puede basarse sólo en emociones. Y esto también es aplicable a nuestra relación con Cristo vivo: con Él entablamos una relación personal que, como todas, pasará por momentos más emotivos y por otros más áridos. Lo que me lleva a pensar en algo importante para la evangelización, especialmente para la evangelización en internet: ¿estamos propiciando un auténtico encuentro con Cristo, o sólo suscitamos emociones?

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